(73) K9 del Ejército Colombiano: los héroes de cuatro patas que salvan vidas (2020–2026)

K9 del Ejército Colombiano: En Colombia, donde la amenaza de minas antipersonal y artefactos explosivos improvisados sigue presente en amplias zonas del territorio, existe un grupo de “soldados” que no viste uniforme completo ni porta un fusil, pero que resulta indispensable para la seguridad de miles de personas: los binomios caninos del Ejército Nacional.

Entre 2020 y 2026, estos equipos conformados por un perro y su guía han consolidado un programa que combina ciencia, disciplina militar y un vínculo afectivo profundo entre el humano y el animal. Este artículo recorre su historia reciente, sus hazañas, los procesos detrás de su formación y los retos que enfrentan una vez finaliza su carrera operativa.

Lejos de ser una simple curiosidad militar, el programa de binomios caninos refleja una tendencia global en la que el olfato canino sigue superando a muchas tecnologías de detección disponibles hoy en día. En un país con más de cinco décadas de conflicto armado y con miles de hectáreas todavía contaminadas por minas antipersonal, estos equipos representan una de las líneas de defensa más efectivas y, al mismo tiempo, más humanas dentro de la estrategia de seguridad nacional.

1. Los guardianes silenciosos: ¿qué es un binomio canino?

Antes de hablar de cifras y hazañas, conviene entender qué significa realmente la palabra “binomio” dentro de la estructura militar. No se trata simplemente de un perro entrenado, sino de una unidad indivisible formada por el animal y el soldado que lo guía, quienes trabajan en sincronía durante años.

  • El binomio canino integra los Equipos de Explosivos y Demolición (EXDE), encargados de neutralizar cargas explosivas y minas antipersonal que ponen en riesgo tanto a la tropa como a la población civil.
  • Estos artefactos suelen ubicarse cerca de escuelas, riberas de ríos y zonas de cultivos ilícitos, lo que convierte la labor canina en una herramienta de protección comunitaria y no solo militar.
  • El éxito operativo no depende únicamente del entrenamiento técnico, sino de la conexión emocional entre el perro y su guía, una sincronía que se construye con el tiempo y la confianza mutua.
  • Solo en el departamento del Guaviare, el Ejército cuenta con veinte equipos de binomio canino dedicados exclusivamente a la detección de explosivos.

Pensar en estos animales únicamente como “herramientas” sería reducir una realidad mucho más compleja. Cada binomio representa una relación de confianza construida con paciencia, donde el bienestar del perro y la seguridad del guía dependen el uno del otro.

Comprender esta base conceptual es clave para valorar el resto del programa, porque explica por qué el Ejército invierte tanto tiempo y recursos en preservar ese vínculo antes, durante y después de cada misión.

K9 del Ejército Colombiano
Cortesia: de El Espectador 07 de agosto de 2026 – 12:04 p. m.

2. Una alianza que salva vidas: el impacto en cifras

Los números detrás de este programa son contundentes y ayudan a dimensionar por qué el olfato canino sigue siendo, incluso en la era de la tecnología, una herramienta insustituible para las Fuerzas Militares colombianas.

  1. De acuerdo con cifras del Centro Nacional contra Artefactos Explosivos y Minas (CENAM), los binomios caninos han permitido realizar más de 6.700 neutralizaciones de artefactos explosivos.
  2. Esa labor, según la institución, ha contribuido a salvar más de 28.000 vidas entre militares y civiles.
  3. Actualmente, el Ejército Nacional cuenta con cerca de 1.976 perros en servicio activo, distribuidos en distintas especialidades.
  4. Las Fuerzas Militares en conjunto —Ejército, Armada y Fuerza Aérea— han llegado a desplegar más de 3.500 binomios caninos en el territorio nacional.
  5. Las especialidades abarcan detección de explosivos, detección de narcóticos, búsqueda y rescate de personas, seguridad de instalaciones militares y hasta apoyo emocional a uniformados víctimas de minas antipersonal.
  6. En departamentos como Putumayo, Catatumbo, Arauca, Nariño y Cauca, el despliegue de estos equipos es considerado prioritario, debido a la persistencia de actores armados organizados y estructuras criminales transnacionales que continúan sembrando artefactos explosivos.

Detrás de cada cifra hay una historia particular: un soldado que no pisó una mina gracias a la alerta de su perro, una familia campesina que pudo seguir caminando por su vereda con más tranquilidad, un grupo de niños que jugó de nuevo en un parque antes contaminado por artefactos explosivos.

Las estadísticas, aunque frías en apariencia, son la manera más clara de medir el valor real de este programa para la seguridad humanitaria del país, y también un recordatorio de que el conflicto armado colombiano ha dejado huellas que persisten mucho después de que cesan los combates.

K9 del Ejército Colombiano
Binomio Canino del k9 colombiano (IA)

3. De cachorros a héroes: así se forma un binomio canino

La preparación de un perro militar no comienza el día en que se pone su primer chaleco de trabajo, sino mucho antes, incluso desde antes de que el animal cumpla seis meses de edad. Es un proceso largo, meticuloso y que exige tanto del perro como de su futuro guía.

  • El proceso de formación inicia en los centros de reproducción canina de las Fuerzas Militares, donde se seleccionan camadas con potencial para el trabajo operativo.
  • Razas como el pastor belga malinois, el labrador retriever y el rottweiler son frecuentemente elegidas por su energía, capacidad olfativa y temperamento de trabajo.
  • El entrenamiento formal puede extenderse por más de un año, e incluye pistas de obstáculos, asociación de sustancias y ejercicios de campo progresivamente más exigentes.
  • La compatibilidad entre el guía y el perro se evalúa cuidadosamente antes de conformar el binomio, ya que el carácter del animal determina en buena medida su estilo de búsqueda.
  • Durante todo el curso, guía y perro permanecen juntos de forma constante para generar confianza, camaradería y un vínculo que será decisivo en el terreno.
  • El entrenamiento inicial de asociación de sustancias suele extenderse por al menos tres meses adicionales, según explican especialistas del Centro de Entrenamiento Canino, antes de que el binomio sea considerado apto para desplegarse en zonas operacionales reales.
  • Incluso después de graduarse, el aprendizaje no se detiene: los guías refuerzan constantemente las habilidades de sus perros mediante ejercicios de juego y repetición, una práctica que ayuda a mantener el instinto de búsqueda activo y evita que las capacidades se deterioren con el tiempo.

Este apartado deja una enseñanza que trasciende lo militar: la relación entre un perro y su cuidador —sea soldado o dueño de mascota— se construye con tiempo, constancia y respeto por el ritmo natural del animal.

No existen atajos genuinos en la formación de un vínculo confiable, y el hecho de que el reentrenamiento continúe durante toda la vida operativa del perro confirma que el aprendizaje canino, al igual que el humano, requiere práctica sostenida y no solo un curso inicial.

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Wilson, un pastor belga malinois de 2 años, que fue fundamental en la Operación Esperanza.
Foto: Cortesía Fuerzas Militares

4. Más allá de la guerra: rescate humanitario y desastres naturales

Si bien la detección de explosivos es la especialidad más conocida, la labor de estos perros trasciende el ámbito estrictamente militar. Uno de los casos que más conmovió al país en los últimos años ilustra perfectamente esta faceta humanitaria.

  • En 2023, el pastor belga malinois Wilson participó en la búsqueda de cuatro niños indígenas que sobrevivieron 40 días perdidos en la selva del Guaviare tras un accidente aéreo, y su rastreo fue clave para dar con pistas sobre su paradero.
  • Wilson desapareció mientras seguía el rastro de los menores en la densa vegetación, y aunque el Ejército mantuvo una extensa operación de búsqueda, se convirtió en un símbolo nacional de entrega y lealtad.
  • Durante la búsqueda de Wilson, el Ejército llegó a movilizar cerca de setenta soldados exclusivamente para localizarlo, una decisión que evidenció el compromiso institucional bajo la premisa de que “ninguno se queda atrás”, incluidos los binomios caninos.
  • Sus hermanos de camada, nacidos en el centro de reproducción canina de Chiquinquirá, continúan hoy activos en labores de búsqueda y rescate en distintas regiones del país.
  • Estos equipos también han apoyado misiones tras sismos y otros desastres naturales, incluyendo despliegues de cooperación internacional para localizar personas atrapadas entre escombros.
  • Otro perro de la misma operación, llamado Oliver, resultó atacado por un animal salvaje mientras cumplía labores de estabilidad en la zona y tuvo que ser evacuado y estabilizado por su guía antes de recibir atención veterinaria especializada.

La historia de Wilson recuerda que estos animales no solo enfrentan el peligro de los explosivos, sino que también arriesgan su vida en contextos humanitarios donde cada minuto cuenta. Su entrega genuina, sin capacidad de comprender plenamente el riesgo, plantea una responsabilidad ética ineludible para quienes los guían: protegerlos en la misma medida en que ellos protegen a otros.

El caso de Oliver, menos conocido que el de Wilson, demuestra además que el riesgo no proviene únicamente de las minas, sino también del entorno natural en el que operan.

5. El costo silencioso: riesgos de salud en el terreno

Detrás de las hazañas también existen desafíos poco visibles para el público, relacionados con la salud y el bienestar físico de estos animales, que operan en zonas de selva, clima extremo y alta exposición a vectores infecciosos.

  • Estudios especializados señalan que la función prioritaria de los binomios sigue siendo la detección de artefactos explosivos improvisados y minas antipersona, dado el alto riesgo que representan para la tropa y la población civil.
  • La leishmaniasis cutánea y mucocutánea, transmitida por vectores hematófagos, es una de las afecciones más críticas en zonas como Putumayo, Arauca, Caquetá, Guaviare y Catatumbo.
  • Esta enfermedad puede obligar al retiro temporal del canino infectado y suspender la operatividad del binomio durante periodos que llegan hasta los dos meses.
  • Para enfrentar este panorama, en 2026 el Ejército inauguró un nuevo laboratorio veterinario dentro de un centro de entrenamiento y reentrenamiento canino, con el fin de agilizar el procesamiento de muestras y reducir los tiempos de respuesta ante afectaciones de salud.
  • Según personal médico citado por la institución, hay veterinarios disponibles las 24 horas del día para atender a los ejemplares en servicio.
  • Actualmente, en algunos departamentos del país existen más de cien binomios caninos activos, mientras que decenas de perros adicionales se encuentran en procesos simultáneos de entrenamiento y reentrenamiento, lo que multiplica la exigencia sobre la infraestructura veterinaria disponible.

Este es quizás uno de los aspectos más importantes y menos difundidos del programa: la exposición constante a enfermedades tropicales exige una infraestructura veterinaria robusta y permanente. La inversión en salud animal no es un gasto accesorio, sino una condición necesaria para que estos binomios puedan seguir cumpliendo su misión sin comprometer su bienestar.

K9 del Ejército Colombiano
Cortesía: Fragmento del video de Infobae 28 Jun, 2023 09:05 p. m. EST

6. Un retiro con honores: adopción y vida después del servicio

Cuando un perro militar cumple su ciclo operativo, ya sea por edad, desgaste físico o secuelas de alguna afección, el Ejército activa protocolos pensados para garantizarle una vida digna fuera del servicio activo.

  • La prioridad institucional es que el perro permanezca junto al guía con quien trabajó durante toda su carrera, preservando el vínculo construido en el terreno.
  • Cuando esto no es posible, se abre un proceso formal de adopción en el que se evalúa a los posibles adoptantes y se realiza seguimiento posterior para garantizar el bienestar del animal.
  • Desde 2020, el Ejército impulsa campañas de adopción canina dirigidas a dar una nueva oportunidad de vida a los ejemplares que finalizan sus labores operativas.
  • En el Centro Nacional contra Artefactos Explosivos y Minas, expertos en adiestramiento trabajan en corregir comportamientos y preparar a los caninos retirados para adaptarse a un entorno familiar.
  • Casos como el de los perros Axxel, Susi, Tasha y Kana —despedidos con honores militares tras años de servicio en detección de minas— reflejan cómo estas ceremonias buscan reconocer públicamente su aporte antes de iniciar una nueva etapa de vida.
  • La legislación colombiana reconoce a los perros como parte de la familia, lo que refuerza el enfoque ético que el Ejército dice aplicar en los procesos de retiro digno.
  • Las convocatorias de adopción no se limitan al Ejército: la Fuerza Aérea y la Policía Nacional también manejan programas similares, donde perros de entre nueve y once años esperan un nuevo hogar tras cumplir su ciclo de servicio, siempre que la familia interesada cumpla requisitos específicos de bienestar y compromiso.

El retiro de un perro militar es, en el fondo, un espejo de los valores de una institución: no basta con reconocer el servicio prestado, sino que es necesario asumir la responsabilidad de su bienestar hasta el final de su vida. Este enfoque también invita a la sociedad civil a reflexionar sobre el compromiso que implica adoptar y cuidar a cualquier animal, más allá de su historia o su “heroísmo”.

Conclusión sobre: K9 del Ejército Colombiano

Entre 2020 y 2026, los binomios caninos del Ejército Nacional de Colombia se han consolidado como una de las herramientas más efectivas —y más humanas— dentro de las operaciones militares y humanitarias del país.

Sus hazañas en la detección de explosivos, sumadas a episodios como el de Wilson en la selva del Guaviare, muestran una faceta del conflicto y la seguridad nacional que rara vez ocupa los titulares: la de animales que arriesgan su vida guiados por el entrenamiento, el instinto y, sobre todo, la confianza depositada en su guía humano.

Detrás de cada cifra de vidas salvadas hay también un compromiso creciente con la salud, el bienestar y el retiro digno de estos compañeros de servicio, un equilibrio que sigue siendo, hoy por hoy, uno de los mayores retos del programa.

La apertura de nuevos laboratorios veterinarios, el fortalecimiento de las campañas de adopción y el reconocimiento público a través de ceremonias de despedida sugieren que la institución busca avanzar hacia un modelo cada vez más consciente del costo físico y emocional que implica este tipo de servicio para un animal.

Queda, sin embargo, la tarea pendiente de seguir documentando y visibilizando estas historias, tanto las victoriosas como las que terminan en pérdida, para que la sociedad civil comprenda en toda su dimensión el papel que cumplen estos binomios en la construcción de un país más seguro.

Fuentes consultadas

Nota de investigación: Este artículo fue elaborado a partir de fuentes periodísticas y oficiales disponibles públicamente, con el fin de ofrecer una visión general sobre el trabajo de los binomios caninos del Ejército Nacional de Colombia entre 2020 y 2026. Las cifras y hechos citados corresponden a la información reportada por cada medio en el momento de su publicación y pueden actualizarse con el tiempo.

Nota importante: La información sobre salud, comportamiento o cuidado canino incluida en este artículo tiene fines informativos y de contexto general. No sustituye la valoración de un profesional. Si tiene un perro a su cargo —sea de trabajo, servicio o mascota— y presenta signos de enfermedad, decaimiento o cualquier alteración de salud, consulte siempre a su médico veterinario de confianza.