Conoce la Historia del Mastín Ingles o El Mastiff, también conocido como Mastín Inglés, es una de las razas caninas más antiguas y grandes del mundo. Su historia se remonta a miles de años y está ligada a guerras, imperios y tareas de protección.
Historia del Mastín Inglés
Desde tiempos muy antiguos, los perros han acompañado al ser humano no solo como fieles compañeros, sino también como valientes protectores. En la región de Mesopotamia, hacia mediados del segundo milenio a. C., ya existían esculturas que representaban a perros similares a los mastines, símbolo de fuerza y lealtad.
Orígenes antiguos (más de 2.000 años)
Se cree que los antepasados del Mastiff provienen de los molosos, grandes perros de guerra criados en la región de Epiro (actual Grecia y Albania).

- En el año 55 a.C., cuando Julio César invadió Britania, quedó impresionado por los enormes perros británicos que luchaban junto a sus dueños.
- Los romanos llevaron algunos ejemplares a Roma, donde fueron usados como perros de guerra y en espectáculos en el Coliseo.
Estos perros antiguos son considerados los antecesores directos del Mastiff moderno.
Con el paso de los siglos, estos poderosos animales fueron protagonistas en diferentes culturas. En las arenas romanas, se enfrentaban a leones, tigres, osos e incluso gladiadores, demostrando un coraje que impresionaba a todos.
Los romanos conocieron a los Pugnaces Britanniae, perros británicos que destacaban por su valentía. El poeta Grattius los describió como superiores a los famosos molosos griegos, resaltando que, aunque no eran los más elegantes, en la batalla mostraban un espíritu indomable.
El historiador Estrabón también relató cómo estos perros eran exportados desde Gran Bretaña para la caza mayor y utilizados por los celtas como perros de guerra. Se cree que sus orígenes podrían remontarse a los fenicios, quienes habrían llevado ejemplares a las islas británicas en el siglo VI a. C.
⚔️ Edad Media: perros de guerra y guardianes
Durante la Edad Media en Inglaterra:
- Se usaban como guardianes de castillos y propiedades.
- Participaron en guerras junto a caballeros.
- También fueron utilizados en actividades como la caza mayor.
Un momento histórico importante fue la Batalla de Agincourt (1415) durante la Guerra de los Cien Años. Se cuenta que una mastiff protegió el cuerpo herido de su amo, Sir Piers Legh, en el campo de batalla. De ese linaje surgiría la famosa línea Mastiff de Lyme Hall.
Incluso Julio César, durante sus invasiones en el 55 a. C., quedó impresionado por ellos. Muchos fueron enviados a Italia, donde se convirtieron en perros de pelea dentro del Imperio Romano.
El legado del Mastín Inglés: fuerza, historia y lealtad
La historia de los mastines no es solo la de una raza canina, sino la de un símbolo de fuerza, lealtad y coraje que ha acompañado al ser humano desde la antigüedad. Su presencia en esculturas, relatos históricos y batallas demuestra que estos perros no eran simples animales: eran auténticos héroes que dejaron huella en la cultura y en la memoria colectiva.

Es muy probable que el Alano haya sido uno de los antepasados del Mastín Inglés. Estos perros llegaron a Inglaterra gracias a los normandos, quienes los habían heredado de los alanos, un pueblo que emigró a la Galia (actual Francia) a principios del siglo V, huyendo de la presión de los hunos. Aunque las conexiones exactas entre estas razas son todavía especulativas, lo cierto es que los mastines fueron moldeados por siglos de historia y convivencia con diferentes culturas.
El propio nombre “Mastiff” tiene un origen fascinante. Algunos creen que proviene del término anglosajón masty, que significa “poderoso”. Otros sostienen que deriva del francés antiguo mastin, que a su vez tiene raíces en el latín vulgar mansuetinus, relacionado con la idea de “domesticar”.
Lo que está claro es que, desde la Edad Media, el mastín ya era reconocido como una raza distinguida: aparece mencionado en The Book of Saint Albans (1465), y más tarde en obras como las de Conrad Heresbach y Barnabe Googe, donde se lo describe como el guardián ideal de las casas.
Durante siglos, estos perros fueron utilizados en deportes sangrientos como el hostigamiento de toros, osos y leones, además de servir en la caza y la vigilancia. Los llamados bandogs, que se ataban cerca de las casas para protegerlas, eran del tipo mastín: enormes, testarudos y de aspecto imponente, pero con una misión clara, cuidar a sus dueños y sus tierras.
La historia también nos regala episodios heroicos. En la batalla de Agincourt (1415), Sir Peers Legh cayó herido, y su mastín permaneció a su lado durante horas, protegiéndolo en medio del caos. Ese perro fue llevado después a la casa de la familia Legh y se convirtió en el origen de los famosos Lyme Hall Mastiffs, una línea que siglos más tarde sería fundamental en la creación de la raza moderna.
Los mastines también fueron parte de la vida aristocrática en lugares como Chatsworth House y Elvaston Castle, y se sabe que incluso llegaron a América, posiblemente en el Mayflower, aunque su presencia documentada se consolidó hasta finales del siglo XIX.
Más que una raza, un símbolo
El Mastín Inglés no es solo un perro: es un testimonio viviente de la historia. Desde las arenas romanas hasta las batallas medievales, desde las casas aristocráticas hasta los hogares modernos, este gigante noble ha sido guardián, compañero y héroe. Su fuerza y su lealtad lo convirtieron en un símbolo de protección y valentía que sigue vigente hasta hoy.
El Mastín Inglés en la era moderna: de guardián a raza reconocida
A comienzos del siglo XIX, el destino del Mastín Inglés empezó a cambiar. En 1835, el Parlamento británico aprobó la Ley de Crueldad Animal, que prohibía las brutales prácticas de hostigamiento contra toros, osos y otros animales. Esto redujo el uso de mastines en espectáculos sangrientos, pero su papel como guardianes de fincas y negocios se mantuvo firme: seguían siendo los protectores silenciosos de hogares y propiedades.

Fue en esta época cuando comenzó la crianza sistemática. Dos nombres destacan: John Wigglesworth Thompson y TVH Lukey. Thompson, con su perra Dorah y su semental Hector, buscaba un mastín de cabeza ancha y cuerpo macizo. Lukey, en cambio, prefería ejemplares más altos y menos pesados, como su famosa perra Yarrow. Aunque tenían estilos distintos, después de 1850 colaboraron y dieron forma al Mastín moderno, estableciendo las bases de la raza que conocemos hoy.
Otro personaje clave fue el Capitán John Garnier, quien llevó consigo a Canadá dos mastines llamados Adam y Eve. De ellos nació Lion, un perro que se convirtió en el origen de todas las líneas masculinas de mastines actuales. Su descendencia, como el célebre Governor, consolidó la raza y la hizo más consistente.
En la segunda mitad del siglo XIX, el mastín alcanzó gran popularidad en Inglaterra. Ejemplares como Ch. Crown Prince dominaron la crianza, aunque su influencia llevó a perros más macizos pero menos resistentes. Para recuperar la solidez, criadores como Edgar Hanbury y Mark Hanbury Beaufoy trabajaron en restaurar el equilibrio entre fuerza y tipo. Beaufoy, además de político y filántropo, fue presidente del Kennel Club y exportó mastines a Estados Unidos, donde la raza fue reconocida oficialmente por el American Kennel Club (AKC) en 1885.
Sin embargo, la historia no fue siempre de éxito. A finales del siglo XIX y principios del XX, el número de mastines en Estados Unidos cayó drásticamente. Entre 1906 y 1918 apenas se registraron 24 ejemplares, y después de 1910 ya no se criaban en suelo americano. La Primera Guerra Mundial fue devastadora: la raza prácticamente desapareció fuera de Gran Bretaña, sobreviviendo solo gracias a unos pocos criadores que mantuvieron la línea viva.
✨ Un perro que sobrevivió a la historia
El Mastín Inglés pasó de ser un gladiador en las arenas romanas a un guardián de casas victorianas, y finalmente a una raza reconocida en todo el mundo. Su historia en el siglo XIX muestra cómo la pasión de unos pocos criadores logró salvarlo de la extinción y darle el lugar que hoy ocupa como uno de los perros más nobles y emblemáticos de la historia.
El renacimiento del Mastín Inglés tras las guerras
La Primera Guerra Mundial dejó a la raza del Mastín Inglés al borde de la extinción fuera de Gran Bretaña. Sin embargo, en 1918 comenzó un lento proceso de recuperación gracias a un perro llamado Beowulf, criado en Canadá a partir de importaciones británicas como Priam de Wingfield y Parkgate Duchess.

Aunque la descendencia inicial fue escasa, algunos ejemplares como Buster de Saxondale y Buddy lograron mantener viva la línea. En total, apenas 14 mastines norteamericanos contribuyeron al acervo genético después de 1945, lo que muestra lo frágil que fue su supervivencia.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la situación empeoró aún más. El racionamiento de carne hizo casi imposible mantener perros tan grandes, y la mayoría de los cachorros que nacían morían de moquillo canino, una enfermedad para la que no existía vacuna hasta 1950.
Solo una hembra, Nydia de Frithend, logró sobrevivir y alcanzar la madurez, convirtiéndose en un pilar fundamental para la reconstrucción de la raza. Su padre incluso tuvo que ser reconocido como mastín por el Kennel Club, pese a las dudas sobre su ascendencia.
Tras la guerra, se importaron mastines desde Norteamérica, especialmente de Canadá. Así, todos los ejemplares de finales de la década de 1950 descendían de Nydia y de aquellos 14 perros que habían mantenido viva la línea. En algunos casos, se realizaron cruces con razas cercanas como bullmastiffs, san bernardos e incluso un dogo de Burdeos llamado Fidelle de Fenelon, importado en 1959 y registrado como mastín, lo que amplió el acervo genético.
Gracias a estos esfuerzos, la raza se fue restaurando poco a poco. En Estados Unidos alcanzó el puesto número 28 en popularidad y hoy en día se encuentra en todo el mundo, símbolo de resistencia y nobleza.
✨ Una raza que venció al tiempo
El Mastín Inglés sobrevivió a guerras, enfermedades y la escasez, pero nunca perdió su esencia: ser un guardián leal y un compañero imponente. Su historia en el siglo XX es la de una raza que estuvo a punto de desaparecer, pero que gracias a la dedicación de criadores apasionados y a unos pocos ejemplares clave, logró renacer y consolidarse como uno de los perros más emblemáticos del planeta.
Resumen Histórico del Mastiff
El Mastín Inglés es una raza con una historia muy antigua. Ya en la época romana existían perros de este tipo en Inglaterra, tan impresionantes que fueron llevados a las arenas romanas para pelear. Durante la Edad Media, se destacó por su valentía y capacidad de guardia, como en la Batalla de Agincourt, donde protegió a su dueño herido. Con la llegada de los normandos, el mastín se volvió tan común que incluso influyó en el lenguaje inglés.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la raza casi desapareció en Gran Bretaña, pero gracias a importaciones y esfuerzos de criadores, logró resurgir. Hoy se reconoce por su tamaño imponente, su fuerza y su carácter equilibrado, siendo un perro que combina grandiosidad con nobleza.
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Referencias
- en.wikipedia.org: Historia Mastín inglés
- caninanacionalaccam.es: Mastiff
- castro-castalia.com: El mastiff
- mastiffclubofamerica.com: Historia del mastín
- akc.org: Historia del mastín: de perros de guerra a compañeros leales













