(70) Sansón: el héroe de cuatro patas que el Ejército Nacional de Colombia no olvidará

Sansón: Hay historias que nos recuerdan que el heroísmo no siempre tiene forma humana. En julio de 2025, en una vereda rural del municipio de Yondó, Antioquia, un pastor belga malinois llamado Sansón se convirtió en el protagonista de uno de los actos de sacrificio más conmovedores registrados por el Ejército Nacional de Colombia. Su historia, marcada por el instinto, el entrenamiento y una lealtad inquebrantable, terminó tocando el corazón de un país entero.

Este artículo recorre, subtema por subtema, la vida de Sansón: quién era, qué ocurrió aquel día de julio, cómo fue su lucha por sobrevivir, el homenaje que recibió y, finalmente, el legado que deja para quienes trabajan junto a los llamados “binomios caninos” en zonas de conflicto.

1. El binomio perfecto: quién era Sansón antes de la explosión

Antes de convertirse en símbolo nacional, Sansón era, ante todo, un compañero de trabajo y de vida para un soldado.

Sansón era un pastor belga malinois de cinco años de edad, raza reconocida mundialmente por su capacidad olfativa, su resistencia física y su facilidad de adiestramiento para labores de detección. Formaba parte del Grupo de Expertos en Explosivos y Desminado (EXDE) del Ejército Nacional, una unidad especializada en la localización y neutralización de artefactos explosivos improvisados, minas antipersonal y otros elementos utilizados por grupos armados ilegales en el territorio colombiano.

  • Fue entrenado desde los tres años de edad para la detección de explosivos.
  • Su guía era el soldado profesional Carlos Eduardo Beleño González, con quien llevaba cerca de dos años trabajando como “binomio” (el término militar para la pareja formada por un canino y su guía).
  • Había participado previamente en distintas misiones de reconocimiento y control territorial, siempre mostrando disciplina y un desempeño destacado.
  • Su labor no solo protegía a los soldados de su pelotón, sino también a los campesinos que transitan a diario por los caminos rurales del Magdalena Medio antioqueño.

Detrás de cada perro antiexplosivos hay años de entrenamiento, confianza mutua y un vínculo que va mucho más allá de una relación funcional. Sansón y su guía no eran simplemente un equipo operativo, sino compañeros que compartían riesgo, rutina y afecto en uno de los oficios más peligrosos de las Fuerzas Militares.

sansón

2. El instante que lo cambió todo: la explosión en la vereda La Raya

Ningún entrenamiento puede eliminar por completo el riesgo cuando el objetivo es, precisamente, enfrentarse a explosivos ocultos por grupos armados.

Los hechos ocurrieron hacia las 10:00 de la mañana del jueves 10 de julio de 2025, en la vereda La Raya, zona rural de Yondó, Antioquia, mientras un pelotón del Ejército Nacional adelantaba una operación de reconocimiento y control territorial.

  • Sansón logró identificar la presencia de un artefacto explosivo improvisado en el terreno.
  • Según el reporte del Ejército, el artefacto habría sido instalado por integrantes del Frente Édgar Amílkar Grimaldo Barón, estructura del ELN que opera en la región.
  • Cumpliendo con su entrenamiento y su instinto protector, el canino se mantuvo en el punto donde detectó el peligro, pero al apoyarse allí activó accidentalmente la detonación.
  • La explosión provocó que Sansón perdiera una de sus patas delanteras, pero evitó que el artefacto afectara a los 36 soldados del pelotón y a los campesinos que suelen usar ese mismo camino para movilizar su ganado.
  • Minutos después de la detonación, entre la maleza, Sansón respondió al llamado de su guía, el soldado profesional Carlos Eduardo Beleño González, y apareció gravemente herido, arrastrándose hacia él.

El instinto protector de Sansón se impuso incluso en el instante más crítico. No huyó ni abandonó su posición: permaneció junto al peligro que él mismo había detectado, como si su entrenamiento se hubiera convertido en una forma de entrega absoluta. Ese comportamiento es, quizás, la parte más humana —y a la vez más animal— de toda esta historia.

3. Seis días de esperanza: la lucha por salvar su vida

Tras el rescate, comenzó una carrera contrarreloj para intentar salvar al canino que acababa de salvar a decenas de personas.

Una vez rescatado de la zona de la explosión, Sansón fue trasladado de urgencia a una clínica veterinaria especializada en Barrancabermeja, Santander, donde permaneció bajo cuidados intensivos y observación médica durante seis días.

  • El equipo veterinario evaluó la gravedad de sus heridas, entre ellas la amputación de una de sus patas delanteras.
  • El Ejército Nacional adelantó gestiones para conseguirle una prótesis que le permitiera recuperar cierta calidad de vida, aunque el accidente ya marcaba el fin de su carrera activa como canino antiexplosivos.
  • A pesar de los esfuerzos médicos, las complicaciones derivadas de sus heridas resultaron irreversibles.
  • Sansón falleció el miércoles 16 de julio de 2025, mientras se recuperaba en la clínica veterinaria.

La decisión de intentar una prótesis para Sansón refleja algo que suele pasar desapercibido: el compromiso de las instituciones con el bienestar posterior de los animales que han servido en labores de riesgo. No se trató únicamente de honrar su heroísmo de palabra, sino de intentar, hasta el final, devolverle algo de la vida que había arriesgado por otros.

4. Honores militares para un héroe de cuatro patas

La muerte de Sansón no pasó como un hecho más: el país entero se detuvo a rendirle homenaje.

El Ejército Nacional confirmó oficialmente el fallecimiento de Sansón a través de un comunicado que generó una ola de reacciones en redes sociales y medios de comunicación. La institución destacó su entrega y lo describió como un ejemplo de valentía frente al uso indiscriminado de artefactos explosivos por parte de grupos armados ilegales.

  • El mediodía del jueves 17 de julio de 2025, el Ejército Nacional realizó un homenaje póstumo en su honor, con flores y honores militares.
  • Su historia fue replicada por medios de comunicación nacionales e internacionales, convirtiéndose en un símbolo de heroísmo silencioso.
  • Su nombre quedó asociado a la memoria institucional del Ejército, especialmente en fechas conmemorativas como el Día Nacional del Ejército, donde su caso ha sido recordado como muestra del sacrificio de las unidades caninas.
  • Su guía, el soldado profesional Carlos Eduardo Beleño González, fue reconocido públicamente como el compañero que estuvo junto a Sansón hasta sus últimos momentos de servicio.

Los homenajes militares suelen reservarse para actos humanos, pero en este caso la institución decidió romper esa frontera simbólica. El reconocimiento a Sansón no solo honra a un animal, sino que visibiliza el trabajo —muchas veces invisible— de las unidades caninas que arriesgan la vida en cada operación de desminado.

5. El legado de Sansón: el valor de los binomios caninos en zonas de conflicto

Más allá de la conmoción inmediata, la historia de Sansón dejó una reflexión más amplia sobre el papel de los perros militares en Colombia.

Los perros antiexplosivos, como los que integran el grupo EXDE, cumplen una función esencial en la protección de soldados y civiles en zonas afectadas por el conflicto armado, donde la presencia de minas antipersonal y artefactos improvisados sigue siendo una amenaza constante.

  • Estos caninos son entrenados desde temprana edad para detectar sustancias explosivas mediante su olfato, una capacidad que ningún dispositivo tecnológico ha logrado igualar por completo.
  • Su labor no se limita al ámbito militar: también protege a comunidades rurales que dependen de esos mismos caminos para su vida cotidiana.
  • Casos como el de Sansón han impulsado conversaciones sobre el bienestar y el retiro digno de los animales que prestan servicio en las Fuerzas Militares.
  • La relación entre el guía y su canino se sostiene en un vínculo de confianza mutua que, en muchos casos, se extiende más allá de la vida operativa.

El legado de Sansón trasciende su historia individual. Su caso pone sobre la mesa la importancia de reconocer, entrenar y cuidar a los animales que trabajan junto a las Fuerzas Militares, así como la necesidad urgente de erradicar el uso de artefactos explosivos que siguen poniendo en riesgo tanto a militares como a comunidades civiles en distintas regiones del país.

Conclusión

La historia de Sansón es, ante todo, un recordatorio de que el heroísmo puede manifestarse de formas inesperadas. Un animal entrenado para detectar el peligro terminó convirtiéndose en el escudo que salvó decenas de vidas humanas, pagando con la suya el precio de esa protección.

Su memoria permanece como símbolo del sacrificio silencioso de los binomios caninos que, día a día, enfrentan riesgos extremos en las zonas más golpeadas por el conflicto armado en Colombia.

Fuentes consultadas

Nota de investigación: Este artículo fue elaborado con base en información publicada por medios de comunicación colombianos entre julio y noviembre de 2025. Los datos aquí presentados corresponden a hechos de interés público reportados por el Ejército Nacional y la prensa nacional; no obstante, se recomienda verificar cualquier detalle adicional directamente en las fuentes citadas.

Si tienes una mascota entrenada para labores de detección, protección u otras actividades de riesgo, o si te preocupa el bienestar físico o emocional de un animal que haya vivido una situación traumática, consulta siempre con tu médico veterinario de confianza antes de tomar decisiones sobre su cuidado, rehabilitación o retiro del servicio.

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