(69) El Spitz Japonés: origen, estándar oficial, salud y cuidados del elegante perro de compañía

El Spitz Japonés es una raza canina que destaca por su elegancia, carácter alegre y aspecto refinado. Originario de Japón, este perro de compañía combina belleza y nobleza con una personalidad afectuosa y adaptable.

Aunque poco conocido fuera de su país, su pelaje blanco inmaculado y su temperamento equilibrado lo convierten en un compañero ideal para familias y amantes de los perros que buscan fidelidad y encanto en un solo ser.

1. Origen, historia, evolución y reconocimiento del Spitz Japonés

Origen

El Spitz Japonés es una raza relativamente joven dentro del mundo canino, con un origen que se remonta a inicios del siglo XX en Japón.

A diferencia de razas nativas japonesas de mayor antigüedad, como el Shiba Inu o el Akita Inu, el Spitz Japonés no desciende de perros originarios de las islas japonesas, sino que su base genética proviene de ejemplares de Spitz alemán de gran tamaño y pelaje blanco, que llegaron a Japón alrededor de 1920, tras un recorrido por Siberia y el noreste de China.

Este cruce inicial sentó las bases de lo que, con el paso de las décadas, se convertiría en una raza propia, con identidad y estándar definidos.

Historia y evolución

En 1921, apenas un año después de la llegada de los primeros ejemplares, ya se exhibían perros de este tipo en una muestra canina en Tokio, lo que refleja el rápido interés que despertó su llamativo pelaje blanco entre los criadores japoneses.

Durante la década siguiente, en 1925, se importaron dos parejas adicionales de Spitz blancos procedentes de Canadá, y hasta 1936 continuaron llegando ejemplares desde Canadá, Estados Unidos, Australia y China.

Los criadores japoneses cruzaron cuidadosamente a estos perros buscando fijar un tipo homogéneo: un animal de tamaño mediano, pelaje totalmente blanco, orejas erguidas y triangulares, hocico puntiagudo y una cola emplumada que se lleva enroscada sobre el lomo.

La Segunda Guerra Mundial interrumpió buena parte del trabajo de selección, pero al finalizar el conflicto los criadores retomaron sus esfuerzos con determinación. Así, en 1948, el Japan Kennel Club (JKC) unificó los criterios previos y publicó el primer estándar oficial de la raza, documento que continúa vigente como referencia hasta la actualidad.

Curiosamente, mientras que en Europa algunos criadores buscaban aumentar el tamaño del Spitz (dando origen al Spitz Alemán Gigante), los japoneses prefirieron conservar la forma compacta y elegante que caracteriza a la raza en la actualidad.

Reconocimiento oficial

  • La Federación Cinológica Internacional (FCI) reconoció oficialmente al Spitz Japonés en 1964, clasificándolo bajo el estándar número 262, dentro del Grupo 5 (Spitz y tipo primitivo), Sección 5 (Spitz asiáticos y razas relacionadas).
  • El Kennel Club del Reino Unido lo incorporó en 1977, ubicándolo en el grupo Utility.
  • En Estados Unidos, la raza cuenta con reconocimiento del United Kennel Club (UKC), aunque hasta la fecha no forma parte del registro completo del American Kennel Club (AKC), que la mantiene únicamente en su programa de razas en observación (Foundation Stock Service).

Pese a esta ausencia de reconocimiento pleno en algunos países, el Spitz Japonés goza de gran popularidad en Japón, Australia, Reino Unido y varios países europeos, donde es valorado tanto como perro de compañía como por su presencia en exposiciones caninas.

Su historia relativamente reciente, sumada a la dificultad para encontrar criadores fuera de Asia y Oceanía, lo convierte todavía en una raza poco común en algunas regiones del mundo, como América Latina.

El Spitz Japonés

2. Estándar de la raza y descalificaciones (según FCI, estándar N.º 262)

El estándar oficial vigente para el Spitz Japonés fue publicado por la Federación Cinológica Internacional (FCI) el 16 de junio de 1999, con base en el documento original del Japan Kennel Club de 1987. A continuación se resume su contenido de forma sencilla y fiel al documento fuente.

Aspecto general y proporciones. El estándar describe un perro cubierto por un manto blanco puro y abundante, con hocico puntiagudo, orejas triangulares erguidas y una cola con pelo abundante que se apoya sobre el lomo. Se espera un cuerpo fuerte y bien equilibrado, con una relación entre la altura a la cruz y el largo del cuerpo cercana a 10:11, es decir, levemente más largo que alto.

Temperamento según el estándar. El documento resalta que debe tratarse de un perro inteligente, alegre y de sentidos despiertos. Un punto que la FCI subraya de forma explícita es que la raza no debe ser ruidosa, considerando el ladrido excesivo como un defecto de comportamiento.

Cabeza, cuerpo y extremidades. Se exige una cabeza proporcional al cuerpo, moderadamente ancha y redondeada, con hocico puntiagudo de punta ligeramente redondeada y labios ajustados, preferiblemente negros. Los ojos deben ser de tamaño moderado, de forma almendrada y color oscuro, con contornos negros. Las orejas se ubican altas, son pequeñas, triangulares y erguidas. El cuerpo presenta una espalda recta y corta, tórax amplio y profundo, y vientre recogido. Las extremidades deben ser rectas y musculosas, con pies tipo “gato” y almohadillas preferentemente negras.

Manto, color y tamaño. El pelaje exterior debe ser recto y separado del cuerpo, con un subpelo corto, suave y denso. El único color admitido es el blanco puro, sin manchas de ningún otro tono. La altura a la cruz debe oscilar entre 30 y 38 centímetros, siendo las hembras ligeramente más pequeñas que los machos.

Faltas señaladas por el estándar. Mordida prognata o retrognata, cola excesivamente enroscada, y timidez o tendencia a ladrar en exceso.

Descalificaciones.

Según el estándar oficial FCI N.º 262, se consideran faltas descalificantes:

  • Comportamiento agresivo o extremadamente tímido.
  • Cualquier ejemplar que muestre anomalías físicas o de comportamiento evidentes.
  • Orejas caídas, en lugar de erguidas.
  • Cola que no se lleve apoyada sobre el lomo.

Asimismo, el estándar aclara que los machos deben presentar ambos testículos completamente descendidos al escroto, y que solo deben emplearse para la reproducción ejemplares clínica y funcionalmente sanos, con una conformación típica de la raza.

Referencia: Federación Cinológica Internacional (FCI) — Estándar N.º 262, Nihon Supittsu / Japanese Spitz (16.06.1999)

3. Ficha técnica del Spitz Japonés

4. Temperamento, comportamiento con humanos y otros animales

El Spitz Japonés combina el carácter alegre y juguetón propio de un perro de compañía con la vigilancia natural de un pequeño guardián. Es un animal inteligente, cariñoso y muy apegado a su familia, con quien busca pasar la mayor parte del tiempo posible.

Comportamiento con humanos

  • Suele mostrarse extremadamente sociable y afectuoso con todos los miembros del hogar, incluyendo a los niños, con quienes generalmente se comporta con paciencia y espíritu juguetón, siempre que exista una socialización adecuada desde cachorro.
  • Disfruta participar en las actividades familiares y tiende a formar un vínculo estrecho con su tutor principal.
  • Frente a extraños, adopta una actitud de reserva prudente sin llegar a la agresividad, y solo se muestra vocal o protector si percibe una amenaza real hacia su familia.
  • Su instinto de alerta lo convierte en un buen perro guardián a pequeña escala, ya que suele ladrar para anunciar la presencia de visitantes o sonidos inusuales, aunque el propio estándar de la raza señala que no debería convertirse en un ladrador compulsivo.
Spitz Japonés

Comportamiento con otros animales

  • Generalmente convive bien con otros perros y con gatos, sobre todo cuando ha sido socializado desde temprana edad y las presentaciones se realizan de forma gradual y positiva. No obstante, como muchos perros de tipo Spitz, puede conservar cierto instinto de caza hacia animales pequeños, por lo que se recomienda supervisión al convivir con roedores, aves u otras mascotas de tamaño reducido.
  • La falta de socialización o de límites claros puede favorecer comportamientos indeseados como el ladrido excesivo, la ansiedad por separación o cierta tendencia a intentar liderar la dinámica familiar, un fenómeno conocido coloquialmente como “síndrome del perro pequeño”.
  • Por ello se recomienda que el tutor mantenga siempre pautas de crianza firmes, coherentes y basadas en el respeto mutuo.

5. Dificultad de entrenamiento y tips de mejora

El Spitz Japonés es una raza inteligente y con gran disposición a aprender, lo que facilita su entrenamiento en comparación con otras razas pequeñas. Sin embargo, puede mostrar cierta independencia y sensibilidad frente a métodos de corrección duros, por lo que responde mucho mejor al refuerzo positivo.

Nivel de dificultad: bajo a moderado. Aprende rápido, pero necesita constancia y sesiones cortas para mantener su atención.

Tips de mejora:

  • Usa refuerzo positivo (premios, elogios y juego) en lugar de castigos o gritos.
  • Realiza sesiones breves, de 5 a 10 minutos, varias veces al día, para evitar el aburrimiento.
  • Socializa desde cachorro con personas, otros animales y ambientes distintos.
  • Trabaja la orden de “silencio” desde joven para controlar el ladrido excesivo.
  • Sé constante: todos los miembros de la familia deben usar las mismas órdenes.
  • Ofrece estimulación mental con juguetes interactivos y trucos para canalizar su inteligencia.
  • Evita ceder ante el comportamiento demandante, para prevenir el síndrome del perro pequeño.

6. Alimentación sugerida para la raza

Una alimentación adecuada es clave para mantener la salud, el peso y la calidad del manto del Spitz Japonés. Al tratarse de una raza pequeña-mediana con tendencia a problemas articulares y dentales, la dieta debe planificarse con atención a la calidad de los ingredientes, las porciones y la frecuencia de las comidas, siempre bajo supervisión veterinaria.

6.1 Necesidades nutricionales esenciales

El Spitz Japonés requiere una dieta equilibrada en:

  • Proteína de buena calidad, idealmente de origen animal, para mantener su masa muscular y la salud de su piel y pelaje.
  • Grasas saludables como fuente de energía y para el brillo del manto.
  • Carbohidratos moderados y de fácil digestión;
  • Aporte adecuado de vitaminas y minerales, en especial calcio y fósforo en proporción equilibrada, dado el riesgo de luxación de rótula propio de la raza.
  • El control de las porciones es fundamental, ya que se trata de un perro pequeño con tendencia a la ganancia de peso si se le alimenta en exceso o se le ofrecen demasiados premios.
Spitz Japonés

6.2 Alimentación comercial: croquetas y comida húmeda

Croquetas (alimento seco)

  • Ventajas: practicidad de almacenamiento y conservación, ayuda mecánica a reducir el sarro dental al masticar, dosificación sencilla de las porciones, y buena relación costo-beneficio en marcas de calidad.
  • Desventajas: menor contenido de humedad, lo que exige que el perro beba suficiente agua; riesgo de ingredientes de baja calidad en marcas económicas; y posibles molestias digestivas ante un cambio brusco de marca.

Comida húmeda (enlatada o en sobres)

  • Ventajas: mayor palatabilidad, aporte extra de hidratación, y utilidad en perros con poco apetito o problemas dentales.
  • Desventajas: costo más elevado por porción, mayor velocidad de formación de sarro si se usa como único alimento, y menor vida útil una vez abierta.

Recomendaciones para el tutor:

  • Verifica que la etiqueta indique que el alimento está formulado según los estándares de un organismo reconocido, como AAFCO o FEDIAF, y que corresponda a la etapa de vida del perro.
  • Comprueba que la proteína animal (pollo, pescado, cordero) aparezca entre los primeros ingredientes de la lista.
  • Evita productos con exceso de rellenos, subproductos poco identificados o colorantes artificiales.
  • Combinar croquetas con una porción de comida húmeda es una práctica segura, siempre que se ajusten las cantidades totales para no exceder el requerimiento calórico diario.
  • Cualquier cambio de alimento debe hacerse de forma gradual, mezclando el nuevo con el anterior durante al menos 7 a 10 días.

6.3 Alimentación natural: dieta BARF y dieta cocinada

Dieta BARF (cruda)

  • Ventajas: mayor control sobre los ingredientes, posible mejora del brillo del pelaje y la salud dental en algunos perros, y ausencia de conservantes artificiales.
  • Desventajas: riesgo de contaminación bacteriana (Salmonella, E. coli) tanto para el perro como para quien manipula el alimento, dificultad para lograr un balance nutricional completo sin asesoría profesional, y riesgo de fracturas dentales si se ofrecen huesos inadecuados.

Dieta cocinada casera

  • Ventajas: reduce el riesgo de contaminación bacteriana respecto a la dieta cruda, y permite adaptar el menú a necesidades específicas de salud.
  • Desventajas: la cocción destruye parte de los nutrientes, por lo que suele requerir suplementación adicional, y es más laboriosa de preparar de forma constante.

Recomendaciones y precauciones:

  • Toda dieta natural, cruda o cocinada, debe ser diseñada o supervisada por un veterinario nutricionista, para evitar deficiencias de calcio, fósforo o vitaminas esenciales.
  • Los huesos crudos carnosos deben ofrecerse siempre crudos, nunca cocidos, ya que al cocerse se astillan con facilidad; deben tener un tamaño adecuado para evitar riesgo de asfixia.
  • La carne y las vísceras deben provenir de proveedores confiables, mantenerse refrigeradas o congeladas hasta su uso, y descongelarse en refrigeración, nunca a temperatura ambiente.
  • Temperaturas y tiempos: la carne cruda no debe permanecer fuera del refrigerador más de 20 a 30 minutos antes de servirse; si se cocina, debe alcanzar una temperatura interna mínima de 70 a 75 °C; los restos no consumidos deben retirarse del plato entre 20 y 30 minutos después de servidos, especialmente en climas cálidos.

6.4 Cuándo dar suplementos y por qué

En un perro sano alimentado con una dieta comercial completa y balanceada, generalmente no son necesarios suplementos adicionales. Sin embargo, el veterinario puede recomendar suplementos en casos específicos:

  • Ácidos grasos omega-3 para apoyar la salud articular y el brillo del pelaje, en especial en perros con antecedentes de luxación de rótula.
  • Condroprotectores como glucosamina y condroitina en perros con signos de desgaste articular o edad avanzada; probióticos en casos de sensibilidad digestiva; y suplementos vitamínicos únicamente cuando se sigue una dieta natural que pueda presentar deficiencias.
  • La regla general es suplementar solo bajo indicación profesional, nunca de forma preventiva sin justificación clínica.

6.5 Manejo del snack y recomendaciones

Los premios o snacks son una herramienta valiosa para el entrenamiento, pero deben usarse con moderación, ya que un exceso puede desequilibrar la dieta y favorecer el sobrepeso. Se recomienda que:

  • Los premios no superen el 10 % de las calorías diarias totales del perro.
  • Priorizar opciones bajas en grasa y sin azúcares añadidos, como trozos pequeños de pollo cocido, zanahoria o snacks comerciales de buena calidad, y evitar alimentos tóxicos para perros como chocolate, uvas, cebolla, ajo o xilitol.
  • También es recomendable fraccionar los premios en trozos pequeños durante las sesiones de entrenamiento, para poder repetir el refuerzo sin sobrealimentar.

7. Salud y enfermedades

El Spitz Japonés es considerado, en términos generales, una raza saludable, con una esperanza de vida que oscila entre 12 y 14 años, pudiendo llegar en algunos casos hasta los 15 años con buenos cuidados. Aun así, como toda raza, presenta predisposición a ciertas condiciones que conviene conocer para favorecer la detección temprana y la prevención.

Enfermedades genéticas

Luxación de rótula (patela)

  • Causa y transmisión: condición con base hereditaria poligénica, influida por múltiples genes, además de factores anatómicos como un surco femoral poco profundo. Más frecuente en razas pequeñas y medianas.
  • Síntomas: cojera intermitente, saltos ocasionales al caminar (“marcha de conejo”), o evitar apoyar la pata afectada.
  • Pronóstico: los grados leves (1-2) pueden manejarse con control de peso y fisioterapia; los grados más severos (3-4) suelen requerir cirugía correctiva, tras la cual el pronóstico general es bueno.
  • Prevención: selección responsable de reproductores libres de la condición y mantenimiento de un peso corporal saludable.
  • Referencia: Japanese Spitz Foundation — Guide to Japanese Spitz Health and Genetic Mutations

Atrofia progresiva de retina (PRA)

  • Causa y transmisión: grupo de enfermedades hereditarias que afectan de forma progresiva a las células fotorreceptoras del ojo; se transmite genéticamente entre líneas de sangre.
  • Síntomas: pérdida progresiva de visión, dificultad para ver de noche en etapas iniciales, y aspecto grisáceo u opaco de los ojos en fases avanzadas.
  • Pronóstico: no existe tratamiento curativo; los perros suelen adaptarse bien a la pérdida gradual de visión, especialmente en ambientes conocidos.
  • Prevención: pruebas oftalmológicas periódicas en reproductores y evitar cruzar ejemplares con antecedentes familiares de la enfermedad.
  • Referencia: VetNearMe — Japanese Spitz Dog Breed Guide
Spitz Japonés

Enfermedades congénitas

Persistencia de la membrana pupilar (PPM)

  • Causa y transmisión: restos de tejido embrionario en el ojo que no se reabsorbieron completamente durante el desarrollo fetal; puede tener un componente hereditario.
  • Síntomas: en la mayoría de los casos son hallazgos incidentales sin afectar la visión (forma iris-iris); en casos raros que afectan la córnea puede haber turbidez visual.
  • Pronóstico: generalmente favorable, ya que la mayoría de los casos no requiere tratamiento.
  • Prevención: revisión oftalmológica en cachorros antes de la adopción, especialmente en líneas con antecedentes.
  • Referencia: Japanese Spitz Foundation — Guide to Japanese Spitz Health and Genetic Mutations

Distiquiasis

  • Causa y transmisión: presencia de pestañas adicionales que nacen en un lugar anómalo del párpado; de origen congénito y posible componente hereditario.
  • Síntomas: irritación ocular, lagrimeo excesivo, parpadeo frecuente o frotamiento del ojo.
  • Pronóstico: bueno; en casos leves no requiere intervención, y en casos molestos se resuelve con un procedimiento quirúrgico sencillo.
  • Prevención: no existe prevención directa más allá de la selección genética cuidadosa por parte del criador.
  • Referencia: Japanese Spitz Foundation — Guide to Japanese Spitz Health and Genetic Mutations

Enfermedades comúnmente adquiridas

Enfermedad periodontal (dental)

  • Causa y transmisión: acumulación de placa y sarro por higiene dental insuficiente; no es hereditaria, aunque las razas pequeñas tienen mayor predisposición por el apiñamiento dental.
  • Síntomas: mal aliento, encías enrojecidas o sangrantes, dificultad para masticar y, en casos avanzados, pérdida de piezas dentales.
  • Pronóstico: bueno si se trata a tiempo con limpiezas profesionales; en casos avanzados puede derivar en pérdida dental permanente.
  • Prevención: cepillado dental regular, uso de snacks o juguetes dentales, y limpiezas veterinarias periódicas.
  • Referencia: Hero Pet Health — Common Health Problems in Japanese Spitz

Epífora o manchas de lagrimeo (“tear staining”)

  • Causa y transmisión: conductos lagrimales estrechos u obstruidos, alergias ambientales, irritación o cambios hormonales; no siempre es hereditaria.
  • Síntomas: humedad constante bajo los ojos y aparición de manchas marrones en el pelaje circundante, debido a las bacterias presentes en las lágrimas.
  • Pronóstico: generalmente cosmético y manejable; rara vez indica un problema grave.
  • Prevención: limpieza diaria de la zona con productos indicados para uso oftálmico canino y control de posibles alérgenos ambientales.
  • Referencia: Northern Japanese Spitz Club — Healthcare for the Japanese Spitz

Otitis (infecciones de oído)

  • Causa y transmisión: acumulación de humedad, cera o suciedad en el canal auditivo, favorecida por baños sin secado completo o por alergias; no es hereditaria.
  • Síntomas: sacudidas frecuentes de cabeza, mal olor, enrojecimiento o rascado excesivo de las orejas.
  • Pronóstico: bueno con tratamiento veterinario oportuno, que suele incluir limpieza y, si aplica, medicación.
  • Prevención: revisión y limpieza regular de los oídos, y secado completo tras el baño.
  • Referencia: idogwoofwoof — 6 Common Health Problems in Japanese Spitz Dogs

Obesidad y artritis secundaria

  • Causa y transmisión: sobrealimentación y falta de ejercicio; no es hereditaria, aunque el sobrepeso agrava condiciones articulares preexistentes como la luxación de rótula.
  • Síntomas: aumento de peso visible, menor tolerancia al ejercicio, y rigidez o cojera tras el descanso en etapas avanzadas.
  • Pronóstico: reversible en etapas tempranas con control de dieta y ejercicio; la artritis derivada puede manejarse con control de peso y medicación cuando es necesario.
  • Prevención: alimentación controlada en porciones, evitar exceso de premios y mantener actividad física regular.
  • Referencia: PetPedia — Japanese Spitz Complete Breed Guide
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8. Vida reproductiva responsable

La reproducción del Spitz Japonés debe abordarse siempre con responsabilidad, priorizando la salud de los padres y de las futuras crías por encima de cualquier otro interés.

Edad y madurez reproductiva

  • Las hembras suelen presentar su primer celo entre los 6 y 10 meses de edad, aunque los criadores responsables recomiendan esperar hasta que la hembra alcance al menos su segundo o tercer celo, entre los 18 y 24 meses, para asegurar su completa madurez física antes de una posible gestación.
  • Los machos alcanzan la madurez reproductiva de forma similar, entre los 8 y 12 meses, aunque también se recomienda esperar hasta el año y medio de edad antes de emplearlos en la cría.

Evaluación de salud previa a la cría

  • Antes de aparear a un ejemplar es fundamental realizar evaluaciones de salud que incluyan revisión de las articulaciones para descartar luxación de rótula, examen oftalmológico para descartar PRA y otras anomalías oculares, y confirmación de que el animal se encuentra libre de enfermedades transmisibles.
  • El propio estándar FCI recuerda que solo deben reproducirse ejemplares clínica y funcionalmente sanos, con conformación típica de la raza, y que los machos deben presentar ambos testículos correctamente descendidos.

Gestación y parto

  • El período de gestación del Spitz Japonés, como en la mayoría de los perros, dura aproximadamente 63 días.
  • Durante este tiempo, la hembra requiere un ajuste gradual de su alimentación, aumentando el aporte calórico y proteico en el último tercio, control veterinario periódico mediante ecografías, y un ambiente tranquilo y libre de estrés.
  • El tamaño de camada habitual en la raza es reducido, entre 1 y 6 cachorros en promedio, lo que también explica por qué esta raza suele ser más costosa y difícil de encontrar que otras.
  • Es recomendable que el parto se realice bajo supervisión veterinaria o con acceso rápido a atención profesional, dado el tamaño pequeño de la raza.

Esterilización responsable

  • Para los tutores que no planean criar de forma responsable y con fines de conservación de la raza, la esterilización (castración u ovariohisterectomía) es la opción recomendada por la mayoría de los veterinarios, ya que reduce riesgos de enfermedades reproductivas, como la piómetra o los tumores testiculares, y contribuye a evitar camadas no planificadas.
  • La edad ideal para este procedimiento debe consultarse siempre con un veterinario, considerando el desarrollo individual del animal.

Principios de una cría responsable

  • Evitar cruces consanguíneos cercanos.
  • Limitar el número de camadas por hembra a lo largo de su vida, para proteger su salud.
  • Realizar seguimiento del bienestar de los cachorros hasta su entrega a un nuevo hogar.
  • Garantizar la primera desparasitación y vacunación antes de la entrega de cada cachorro.
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9. Cuidados esenciales

  • Cepillado: al menos 2 a 3 veces por semana para evitar nudos; a diario durante las dos épocas de muda estacional.
  • Baño: cada 4 a 6 semanas, o cuando esté visiblemente sucio, con champú específico para perros de pelaje blanco.
  • Higiene dental: cepillado varias veces por semana y uso de snacks dentales para prevenir el sarro.
  • Limpieza ocular: revisión diaria y limpieza suave si hay lagrimeo, para evitar manchas e infecciones.
  • Oídos: revisión semanal y limpieza según indicación veterinaria para prevenir infecciones.
  • Ejercicio: 30 a 60 minutos diarios entre paseos y juego, ya que es un perro activo pese a su tamaño reducido.
  • Estimulación mental: juguetes interactivos y sesiones cortas de entrenamiento para evitar el aburrimiento.
  • Chequeos veterinarios: control anual, o semestral en adultos mayores, con atención especial a rodillas, ojos y dientes.

10. Datos más curiosos y relevantes de la raza

  • Se le conoce popularmente como “Cloud Dog” o “perro nube“, por su aspecto esponjoso y su color blanco puro.
  • Su pelaje tiene fama de ser “autolimpiante“: una vez seco, el barro y la suciedad se desprenden con facilidad al sacudirse o cepillarse.
  • A pesar de su nombre, no es una raza de origen ancestral japonés, ya que desciende de ejemplares de Spitz alemán introducidos en el país en la década de 1920.
  • Es pariente cercano del Pomerania y comparte antepasados con el Samoyedo, aunque cada raza se desarrolló de forma independiente.
  • No cuenta con reconocimiento pleno por parte del American Kennel Club (AKC); en Estados Unidos figura únicamente en el programa de razas en observación (Foundation Stock Service).
  • Muda todo su subpelo dos veces al año, en un proceso que puede durar de dos a tres semanas.
  • El estándar oficial de la raza señala expresamente que no debe ser un perro ruidoso, una precisión poco habitual dentro de un estándar canino.

11. Fuentes consultadas

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