Introducción Fitoterapia clínica en Mascotas Geriatricas
Fitoterapia clínica en Mascotas Geriátricas. Cada vez hay más perros y gatos que llegan a edades avanzadas. Esto es una buena noticia, fruto de los avances en alimentación, prevención y atención veterinaria, pero también trae consigo un reto: a medida que los animales envejecen, aumentan los problemas de salud propios de la vejez, como las defensas más débiles, el desgaste del organismo por el paso del tiempo y la pérdida de agilidad mental.
Frente a esto, cada vez más veterinarios se interesan por la fitoterapia, es decir, el uso de plantas y hongos con fines terapéuticos, y en particular por un grupo de sustancias conocidas como adaptógenos.
Este artículo explica, en términos sencillos, qué le ocurre al organismo de un animal mayor, qué es un adaptógeno, y qué dice la evidencia científica sobre dos hongos medicinales (Reishi y Melena de León) y dos plantas adaptógenas (Ashwagandha y Ginseng) que se usan cada vez más en el cuidado de mascotas de edad avanzada.
Qué le pasa al organismo cuando envejece
Antes de hablar de plantas y hongos, conviene entender por qué se recurre a ellos. En los animales mayores suelen ocurrir tres cosas al mismo tiempo:
1. Las defensas se debilitan
Con la edad, el sistema de defensas del cuerpo pierde eficacia. Responde peor ante infecciones, las vacunas funcionan un poco menos y, curiosamente, al mismo tiempo aparece una inflamación de fondo, silenciosa y constante, que desgasta al organismo.
Esta combinación —menos defensa y más inflamación de base— hace que los animales mayores se enfermen con más facilidad, se recuperen más despacio y tengan mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

2. El desgaste celular por el paso del tiempo
Todas las células del cuerpo producen, como parte de su funcionamiento normal, unas sustancias llamadas radicales libres. En un organismo joven y sano, el propio cuerpo neutraliza estas sustancias sin problema.
Pero con la edad, esa capacidad de neutralizarlas disminuye, mientras que la producción de radicales libres se mantiene igual o incluso aumenta.
El resultado es un desgaste acumulado en las células, conocido como estrés oxidativo, que va dañando poco a poco tejidos y órganos.
El cerebro es especialmente sensible a este desgaste, porque consume mucha energía y sus células son más frágiles frente a este tipo de daño.
3. Pérdida de memoria y desorientación (deterioro cognitivo)
En perros y gatos mayores, este desgaste puede derivar en lo que se conoce como síndrome de disfunción cognitiva, un cuadro muy parecido al Alzheimer en personas.
Se ha comprobado que en el cerebro de perros mayores se acumula una proteína llamada beta-amiloide, y que cuanto mayor es esa acumulación, más marcados suelen ser los cambios de comportamiento. El desgaste celular que mencionamos antes también participa directamente en este proceso, dañando las neuronas y acelerando su pérdida.
En la práctica, esto se traduce en signos como confusión, alteraciones del sueño, menos interés por interactuar con la familia, o pérdida de hábitos de higiene que el animal ya tenía aprendidos.
Es sobre estos tres frentes —defensas, desgaste celular y memoria— donde se centra el interés por los adaptógenos.
Qué es un adaptógeno
La palabra “adaptógeno” fue creada en 1946 por un investigador ruso para describir sustancias naturales capaces de ayudar al cuerpo a resistir mejor distintos tipos de desgaste o estrés, ya sea físico, ambiental o emocional.
Lo particular de un verdadero adaptógeno es que no actúa como un estimulante ni como un calmante puro, sino como un regulador: ayuda a bajar algo que está demasiado alto (por ejemplo, una hormona del estrés elevada) o a reforzar algo que está débil, según lo que el cuerpo necesite en cada momento. Además, se considera que estas sustancias son, dentro de dosis razonables, seguras para el organismo.
En veterinaria, la idea se aplica de forma parecida: los adaptógenos no sustituyen a los tratamientos médicos habituales, sino que se usan como apoyo complementario para ayudar al organismo de un animal mayor —o de uno que atraviesa una enfermedad crónica o un proceso de recuperación— a sobrellevar mejor ese desgaste.
Hongos medicinales
Reishi
El Reishi es, entre los hongos medicinales, probablemente el más estudiado en relación con las defensas del cuerpo. Se le conoce desde hace más de dos mil años en la medicina tradicional china como “el hongo de la inmortalidad”. Contiene una serie de compuestos naturales a los que se atribuye la capacidad de activar ciertas células defensivas del organismo, ayudando así a combatir infecciones.

Lo interesante del Reishi es que, además de reforzar las defensas cuando hace falta, parece capaz de calmarlas cuando están demasiado activas, lo cual resulta útil en casos de alergias o de enfermedades en las que el propio sistema de defensa ataca por error al cuerpo.
En personas, algunos estudios —aunque en general con pocos participantes— sugieren beneficios en la calidad de vida de pacientes con cáncer y en la mejora de molestias urinarias en hombres mayores.
Fuentes médicas de referencia advierten, sin embargo, que estos beneficios todavía no están confirmados con estudios grandes y de mayor calidad, por lo que conviene tomarlos con cautela.
También se recomienda precaución si se usa durante periodos prolongados, especialmente en forma de polvo, por un posible efecto negativo sobre el hígado.
En animales, el Reishi se utiliza sobre todo como apoyo en el manejo de pacientes con cáncer, en procesos inflamatorios de larga duración y en el cuidado general de mascotas mayores.
La mayor parte de esta información proviene de estudios en personas o en animales de laboratorio, más que de estudios realizados directamente en perros y gatos, por lo que su uso se basa en gran medida en la experiencia clínica acumulada.
Melena de León
Este hongo ha ganado popularidad en los últimos años por su relación con la salud del cerebro, algo distinto a lo que suele buscarse en otros hongos medicinales, generalmente asociados a las defensas. Contiene sustancias que, según muestran los estudios, pueden estimular la producción de una proteína llamada factor de crecimiento nervioso, encargada de mantener sanas a las neuronas y ayudar a que se regeneren. La producción de esta proteína disminuye de forma natural con la edad.
La evidencia en personas, aunque todavía basada en estudios con pocos participantes, es de las más prometedoras entre los hongos medicinales en lo relacionado con la memoria. Un estudio realizado en Japón con adultos mayores que presentaban problemas leves de memoria mostró mejoras claras tras dieciséis semanas de uso, en comparación con quienes no lo tomaron.
Estudios posteriores, más pequeños, encontraron resultados parecidos, además de una posible mejora en el estado de ánimo. Aun así, quienes han revisado esta información en conjunto señalan que se trata todavía de estudios reducidos, muchas veces del mismo grupo de investigadores, por lo que hace falta más evidencia antes de considerarlo un hallazgo firme.
En mascotas mayores, este efecto sobre el cerebro resulta especialmente atractivo de cara al deterioro de memoria que mencionamos antes.
Distintas fuentes especializadas en fitoterapia animal señalan que la Melena de León favorece la salud del cerebro y puede ser útil como apoyo en mascotas que empiezan a mostrar cambios de comportamiento propios de la edad. En general se considera un producto bien tolerado, tanto en los estudios en personas como en la experiencia con animales.
Plantas adaptógenas
Ashwagandha
La Ashwagandha, también conocida como “ginseng indio”, es una de las plantas adaptógenas con más estudios recientes que la respaldan. Se usa desde hace siglos en la medicina tradicional de la India, y se le atribuyen efectos calmantes, protectores frente al desgaste celular y reguladores de la respuesta del cuerpo ante el estrés.

Lo que mejor se ha comprobado es su capacidad para bajar los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés. Varios estudios en personas con estrés prolongado han encontrado reducciones de hasta un 27-30% en los niveles de cortisol tras ocho semanas de uso, junto con mejoras en la ansiedad y en la calidad del sueño.
Un análisis que reunió los resultados de varios estudios confirmó una reducción significativa de la ansiedad en las personas que tomaron Ashwagandha.
También se ha explorado su posible apoyo a la memoria y la concentración en personas mayores, aunque la evidencia en este punto es todavía preliminar, más débil que la relacionada con el estrés y el sueño.
En cuanto al desgaste celular, algunos estudios preliminares sugieren que sus compuestos activos ayudan a proteger las células frente al daño acumulado por los radicales libres.
En fitoterapia veterinaria, la Ashwagandha se usa con frecuencia para calmar la ansiedad en situaciones puntuales, como viajes, visitas al veterinario o cambios de entorno, y como apoyo general en mascotas mayores sometidas a un desgaste constante. Al igual que con el Reishi, gran parte de esta información se apoya en estudios hechos en personas o en animales de laboratorio, más que en estudios directos en perros y gatos.
Ginseng
El Ginseng es, junto con el Reishi, uno de los recursos más antiguos de la medicina tradicional asiática, con un uso documentado de más de dos mil años. Sus compuestos activos tienen propiedades protectoras frente al desgaste celular, ayudan a reducir la inflamación y actúan sobre ciertas sustancias del cerebro relacionadas con la memoria y la atención.
Aquí conviene ser especialmente cuidadoso, porque la evidencia sobre sus beneficios para la memoria es más contradictoria que en el caso de los otros productos que hemos revisado.
Muchos estudios pequeños describen mejoras en la memoria, la velocidad para pensar y la protección de las neuronas frente al desgaste celular.
Sin embargo, una revisión especializada e independiente, que reunió y analizó en conjunto los estudios de mayor calidad realizados sobre este tema, concluyó que no hay pruebas convincentes de que el Ginseng mejore realmente la memoria, ni en personas sanas ni en quienes ya tienen problemas de memoria.
Este contraste es un buen ejemplo de algo que ocurre a menudo en fitoterapia: existen muchos estudios pequeños y prometedores, pero cuando se analizan todos juntos y con rigor, los resultados positivos a veces se diluyen.
A pesar de esto, sí hay mejor respaldo para su papel como protector frente al desgaste celular en general, lo cual explica que se siga incluyendo en muchos productos pensados para el envejecimiento, aunque no necesariamente con el objetivo específico de mejorar la memoria.
En veterinaria, se usa sobre todo dentro de fórmulas que combinan varios ingredientes para mascotas mayores, en lugar de utilizarse solo y con la promesa concreta de mejorar la memoria del animal.
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Cómo se integran estos recursos en el cuidado de una mascota mayor
La fitoterapia veterinaria actual tiende a usar estos productos no como sustitutos de los tratamientos médicos habituales, sino como un apoyo adicional dentro de un plan de cuidados más amplio. Distintas fuentes especializadas describen el uso de hongos con propiedades adaptógenas, reguladoras de las defensas y protectoras frente al desgaste celular como un buen complemento en el manejo del cáncer, la vejez y las defensas debilitadas, sobre todo en pacientes con enfermedades complejas o de larga duración.
Al considerar el uso de estos productos, conviene tener presentes algunos puntos importantes:

La información no siempre viene de estudios en perros y gatos.
Buena parte de lo que sabemos sobre el Reishi, la Melena de León, la Ashwagandha y el Ginseng proviene de estudios realizados en personas o en animales de laboratorio, no de investigaciones hechas directamente en mascotas.
Esto no significa que no funcionen en perros y gatos, pero sí que las dosis y los resultados esperados deben manejarse con prudencia.
Algunos pueden interactuar con medicamentos o con ciertas condiciones de salud.
Por ejemplo, algunos hongos requieren precaución en animales con antecedentes de piedras en el riñón, y el Reishi debe usarse con cuidado en animales que van a ser operados o que ya toman medicamentos para la coagulación de la sangre.
La calidad del producto también influye mucho: no todos los extractos tienen la misma concentración de ingredientes activos, y esto afecta tanto la eficacia como la seguridad.
Es recomendable contar con supervisión veterinaria.
Aunque estos productos no requieren receta, lo aconsejable es que su uso, sobre todo en animales que ya tienen alguna enfermedad, sea guiado por un veterinario con formación en fitoterapia, capaz de ajustar la dosis y hacer seguimiento de cómo responde el animal.
Funcionan mejor como parte de un cuidado integral, no de forma aislada.
El manejo de una mascota mayor con pérdida de memoria o defensas débiles rara vez se resuelve con un solo producto.
Suele combinarse con una alimentación adecuada, ácidos grasos beneficiosos para el cerebro, antioxidantes, ejercicio adaptado a su edad, estimulación mental y, cuando es necesario, medicamentos recetados por el veterinario. Los adaptógenos y hongos medicinales encajan mejor como una pieza más dentro de este conjunto, que como una solución por sí solos.
advertencias específicas
Aquí tienes las principales advertencias y precauciones de cada planta/hongo, en lenguaje sencillo:

Reishi
- Sangrado: puede afectar la coagulación de la sangre. No debe usarse junto con medicamentos anticoagulantes o antiagregantes, ni en animales con trastornos hemorrágicos.
- Cirugía: se recomienda suspenderlo al menos dos semanas antes de cualquier operación programada.
- Hígado: el uso prolongado o en dosis altas se ha relacionado, en casos raros, con daño hepático. No se recomienda en animales con enfermedad hepática sin supervisión.
- Presión arterial y azúcar en sangre: puede bajar la presión y potenciar el efecto de medicamentos para la diabetes, por lo que hay riesgo de hipotensión o hipoglucemia si se combina con estos tratamientos.
- Enfermedades autoinmunes: usar con precaución, ya que estimula el sistema inmunitario y podría agravar estos cuadros.
- Embarazo/lactancia: evitar.
- Efectos secundarios leves más comunes: malestar digestivo, heces blandas.
Melena de León
- Alergia: contraindicada en animales con alergia conocida a hongos.
- Sangrado: al igual que el Reishi, tiene un leve efecto sobre la coagulación; precaución con anticoagulantes y antes de cirugías (suspender unas dos semanas antes).
- Sistema inmunitario: precaución si el animal toma medicamentos inmunosupresores.
- Embarazo/lactancia: evitar.
- En general se considera uno de los más seguros y mejor tolerados de los cuatro; los efectos secundarios (molestias digestivas leves) son poco frecuentes.
Ashwagandha
- Tiroides: puede aumentar la actividad de la glándula tiroides. Precaución en animales con hipertiroidismo, y consultar antes de usar si el animal ya toma medicación para la tiroides.
- Enfermedades autoinmunes: puede estimular el sistema inmunitario y agravar cuadros como enfermedades autoinmunes.
- Sedación: tiene efecto calmante, por lo que puede sumarse al efecto de sedantes, ansiolíticos o anestesia. Se recomienda suspenderla unas dos semanas antes de una cirugía programada.
- Presión arterial y azúcar en sangre: puede potenciar medicamentos para la hipertensión o la diabetes.
- Hígado: precaución en animales con enfermedad hepática.
- Embarazo/lactancia: evitar.
- Efectos secundarios más comunes: molestias digestivas, diarrea, somnolencia.
Ginseng
- Sangrado: puede potenciar el efecto de anticoagulantes y antiagregantes (aumenta el riesgo de hemorragias).
- Azúcar en sangre: puede bajarla más de lo esperado en animales que ya reciben tratamiento para la diabetes (riesgo de hipoglucemia).
- Corazón y presión arterial: puede causar cambios en la presión arterial y, combinado con ciertos medicamentos para el corazón, aumentar el riesgo de arritmias.
- Muchas interacciones con medicamentos, entre ellos algunos antidepresivos, antiinflamatorios y fármacos metabolizados por el hígado. Es el más “cargado” de interacciones de los cuatro.
- Embarazo/lactancia: evitar.
- Es, además, el que tiene la evidencia científica más débil sobre sus supuestos beneficios cognitivos, como ya vimos.
Recomendaciones generales (aplican a los cuatro)
- Nunca sustituyen un tratamiento veterinario indicado. Se usan como apoyo, no como alternativa.
- Siempre bajo supervisión veterinaria, especialmente en animales con enfermedades previas o que ya toman otros medicamentos.
- Suspender antes de cirugías (al menos 2 semanas), por el riesgo de sangrado y de interacción con la anestesia.
- Evitar en gestación o lactancia, por falta de estudios de seguridad.
- Introducir de a una sustancia a la vez y en dosis bajas, para poder identificar con claridad si aparece alguna reacción.
- Elegir productos de calidad verificada, ya que la concentración real de principios activos varía mucho entre marcas.
Conclusión
Tiene sentido, desde el punto de vista de la lógica médica, pensar que sustancias capaces de actuar sobre varios frentes al mismo tiempo —defensas, desgaste celular y memoria— puedan ser útiles en el cuidado de animales mayores, ya que estos tres problemas suelen estar relacionados entre sí. El Reishi y la Melena de León, junto con la Ashwagandha y el Ginseng, cuentan con propiedades que respaldan, al menos en parte, esta idea.
Sin embargo, la solidez de la evidencia no es igual en todos los casos.
- El efecto del Reishi sobre las defensas y el de la Melena de León sobre la memoria cuentan con estudios razonablemente prometedores, aunque todavía pequeños.
- El caso del Ginseng, en cambio, es un buen recordatorio de que hay que mantener una mirada crítica: pese a su fama y su uso tradicional, la evidencia reunida hasta ahora no confirma de forma clara sus beneficios sobre la memoria.
Y en todos los casos, la investigación hecha directamente en perros y gatos mayores sigue siendo escasa; buena parte de lo que se aplica en la clínica veterinaria se apoya en estudios en personas, en la experiencia clínica acumulada y en el sentido común profesional.
Para quien esté considerando incorporar estos recursos en el cuidado de una mascota mayor, el mensaje es de optimismo prudente: pueden ser un complemento valioso dentro de un plan de cuidados integral, siempre que se usen productos de buena calidad, con supervisión veterinaria, con expectativas realistas acordes a lo que realmente muestra la evidencia disponible, y junto con una buena alimentación, actividad física adecuada y, cuando haga falta, tratamiento médico convencional.
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Fuentes consultadas
- MSD Manuals – Reishi (Temas especiales)
- Susan G. Komen® – Hongo Reishi:
- Farmacobotánica – Melena de león (Hericium erinaceus): propiedades terapéuticas:
- VitaminExpress – Ginseng: beneficios, efectos, dosis y efectos secundarios
- KA Salud Integral – Hongos adaptógenos para perros y gatos: Reishi y Melena de León
- Herbolario Sol de Invierno – Uso del hongo medicinal Chaga en perros y gatos
- Nevanto Pet Care – Hongos medicinales para perros y gatos
- EMVI – Fitoterapia veterinaria: beneficios, usos clínicos para veterinarios
- HifasVet – Innovación en micoterapia veterinaria (HifasOncoPet)
- Purina Institute – Síndrome de disfunción cognitiva canina
- Hospital Veterinario Imagen – Síndrome de disfunción cognitiva
- GEMCA – Síndrome de Disfunción Cognitiva: el Alzheimer de los perros y los gatos
- IAABC Foundation Journal – Revisión de literatura: disfunción cognitiva canina
- Wikipedia – Síndrome de disfunción cognitiva canina
- SciELO Colombia – Síndrome de disfunción cognitiva de perros geriátricos













