(34) Metabolismo de carbohidratos en perros vs. gatos y sus efectos en la glucosa y la insulina.

Metabolismo de carbohidratos en perros vs. gatos

El Metabolismo de carbohidratos en perros vs. gatos, Adaptaciones evolutivas y efectos sobre la glucosa y la insulina. El perro y el gato no procesan los carbohidratos de la misma manera, y esta diferencia tiene su origen en la evolución y en el tipo de alimentación para el que cada especie está biológicamente adaptada.

Mientras que el perro puede aprovechar con relativa facilidad los carbohidratos presentes en su dieta, el gato está diseñado para obtener la mayor parte de su energía a partir de proteínas y grasas.

Estas diferencias influyen directamente en cómo se regulan la glucosa en sangre y la insulina después de las comidas. Comprender cómo funciona el metabolismo de los carbohidratos en perros y gatos ayuda a explicar por qué ciertas dietas son adecuadas para una especie y no para la otra, y por qué una alimentación mal adaptada puede favorecer problemas metabólicos, especialmente en los gatos.

Contexto evolutivo y dieta natural

Perros ( Canis lupus familiaris ): adaptabilidad metabólica

Aunque los perros descienden de los lobos (carnívoros), su larga historia de domesticación junto al ser humano permitió una adaptación a dietas más variadas.

Durante miles de años, los perros complementaron la carne con restos vegetales y alimentos humanos, lo que generó presiones evolutivas para procesar mejor almidones y carbohidratos. Por ejemplo, se ha observado una mayor actividad de enzimas digestivas como la amilasa pancreática en perros modernos, facilitando la digestión de almidón comparado con sus ancestros salvajes.

En términos de alimentación natural, esto significa que los perros son omnívoros facultativos: pueden obtener energía de proteínas y grasas animales, pero también pueden utilizar carbohidratos como fuente energética cuando están disponibles.

Gatos ( Felis catus ): carnívoros obligados

Los gatos, por otro lado, muestran una adaptación evolutiva claramente orientada a una dieta basada en presas. Sus ancestros salvajes consumían principalmente roedores y aves, alimentos ricos en proteína y grasa, con apenas trazas de carbohidratos porque las presas no suelen almacenar carbohidratos significativos.

Esta historia evolutiva llevó a que los gatos desarrollaran ferias fisiológicas distintas:

  • Actividades bajas o ausentes de algunas enzimas clave para digerir carbohidratos como ciertas disacaridasas y glucocinasa hepática.
  • Predominio de rutas como la gluconeogénesis continua (producción de glucosa a partir de aminoácidos y grasas), porque su dieta natural casi no proporciona glucosa directa.

Por eso se les considera carnívoros obligados: su metabolismo depende de nutrientes que solo se encuentran abundantemente en tejidos animales, y no hubo presión evolutiva significativa para usar carbohidratos como fuente principal de energía.

¿Qué implican estas adaptaciones?

Perros

  • Tienen un sistema que acepta y metaboliza carbohidratos con relativa eficiencia; sus enzimas y transportadores permiten digerir almidones mejor que los gatos y responder bien cuando hay glucosa en la dieta.

Gatos

  • Tienen capacidad limitada para digerir carbohidratos, no porque sea imposible, sino porque su fisiología nunca evolucionó para depender de ellos, puesto que su dieta ancestral prácticamente no los contenía.
  • Su organismo produce glucosa constantemente a partir de otras fuentes (proteínas y grasas), algo poco común en otros mamíferos.

La diferencia en la evolución alimentaria de perros y gatos explica por qué metabolizan los carbohidratos de forma tan distinta:

  • El perro, gracias a su flexibilidad adaptativa, puede utilizar carbohidratos como fuente de energía útil y tiene mecanismos eficientes para digerirlos.
  • El gato, con una dieta ancestral basada en carne, no desarrolló la necesidad fisiológica de depender de carbohidratos, orientando su metabolismo hacia la utilización de proteínas y grasas como fuentes principales de glucosa y energía.

2.Digestión y absorción de carbohidratos

El Metabolismo de carbohidratos en perros vs. gatos

Perros

El sistema digestivo del perro está bien preparado para manejar carbohidratos, especialmente cuando estos han sido cocinados o procesados (como ocurre en la mayoría de los alimentos balanceados).

  • Producen cantidades elevadas de amilasa pancreática, la enzima que inicia la digestión del almidón.
  • En el intestino delgado presentan disacaridasas activas (maltasa y sacarasa), que descomponen los azúcares complejos en glucosa.
  • Gracias a esto, los perros pueden digerir y absorber eficientemente el almidón cocido.
  • Tras la comida, se observa un aumento posprandial normal de la glucosa en sangre, seguido de una respuesta adecuada de insulina.

En términos simples, el perro sí está adaptado a usar carbohidratos como una fuente válida de energía.

Gatos

En los gatos, la digestión de carbohidratos es mucho más limitada, no por enfermedad, sino por diseño evolutivo.

  • La actividad de la amilasa pancreática es baja, lo que reduce la capacidad inicial de digerir almidón.
  • Las disacaridasas intestinales, especialmente la sacarasa, presentan actividad reducida o casi ausente.
  • Como resultado, la digestión de carbohidratos es menos eficiente.
  • La absorción de glucosa es más lenta e irregular, lo que puede generar elevaciones prolongadas de la glucosa sanguínea.

Aunque los gatos sí pueden digerir pequeñas cantidades de carbohidratos, su metabolismo no está diseñado para depender de ellos como fuente principal de energía. En lugar de eso, su organismo prefiere obtener glucosa a partir de proteínas mediante gluconeogénesis.

Idea clave para entender la diferencia

  • El perro está metabólicamente preparado para aprovechar los carbohidratos cuando están disponibles.
  • El gato está metabólicamente programado para prescindir de ellos, porque su dieta natural casi nunca los incluyó.

Esta diferencia explica por qué dietas altas en carbohidratos son bien toleradas por los perros, pero pueden generar problemas metabólicos en los gatos si se mantienen a largo plazo.

3. Metabolismo hepático de la glucosa

El hígado es el órgano central en el control de la glucosa en sangre. Su función es decidir si la glucosa se usa como energía, se almacena o se produce internamente. En perros y gatos, este control funciona de manera muy distinta debido a sus adaptaciones evolutivas.

Perros: un hígado metabólicamente flexible

El hígado del perro es altamente adaptable y responde de forma eficiente a los cambios en la dieta.

  • Cuando el perro consume carbohidratos, el hígado activa la glucólisis, utilizando la glucosa como fuente inmediata de energía.
  • El exceso de glucosa puede almacenarse en forma de glucógeno mediante la glucogénesis, para ser usado más tarde.
  • En situaciones de ayuno o baja ingesta de carbohidratos, el hígado puede activar la gluconeogénesis, produciendo glucosa a partir de otras fuentes.
  • Esta capacidad de “encender o apagar” rutas metabólicas permite un buen control de la glucosa posprandial, evitando aumentos excesivos o prolongados de la glucemia.

👉 En resumen, el perro utiliza eficientemente la glucosa proveniente de la dieta y ajusta su metabolismo según la disponibilidad de nutrientes.

Gatos: producción constante de glucosa

En los gatos, el metabolismo hepático está programado de forma muy diferente.

  • El hígado del gato mantiene la gluconeogénesis activa de manera constante, incluso después de una comida.
  • Para producir glucosa, depende principalmente de:
    • Aminoácidos (provenientes de proteínas)
    • Glicerol (derivado del metabolismo de las grasas)
  • La glucólisis es limitada, en parte porque los gatos presentan actividad muy baja o prácticamente ausente de la glucocinasa, una enzima clave para iniciar el metabolismo de la glucosa en el hígado.
  • Como consecuencia, el hígado felino no utiliza ni almacena la glucosa dietaria con la misma eficiencia que el del perro.

⚠️ Esto provoca que el gato produzca glucosa de forma continua, independientemente de si ha ingerido carbohidratos o no.

¿Por qué ocurre esto?

Desde el punto de vista evolutivo, los gatos se alimentaron casi exclusivamente de presas ricas en proteína y grasa, con muy poca glucosa disponible. Por ello:

  • Su organismo aprendió a fabricar su propia glucosa a partir de proteínas.
  • Nunca desarrolló la necesidad de regular finamente la glucosa dietaria.

Idea clave

  • El perro adapta su metabolismo hepático a la dieta: usa, almacena o produce glucosa según la necesidad.
  • El gato mantiene una producción interna constante de glucosa, lo que explica su menor tolerancia a dietas ricas en carbohidratos y su mayor riesgo de alteraciones metabólicas cuando estas se prolongan.

Insulina y Regulación de la Glucemia en Perros y Gatos

La insulina es una hormona clave en el metabolismo energético, encargada de facilitar la entrada de glucosa a las células y mantener la homeostasis glucémica. Sin embargo, la respuesta a la insulina varía significativamente entre especies, lo que tiene implicaciones clínicas importantes en la nutrición y en la predisposición a enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus.

Comparación de la Respuesta a la Insulina

Perros

  • Poseen una secreción de insulina más rápida y eficiente frente a la glucosa.
  • Su sensibilidad periférica es elevada, lo que favorece un buen control glucémico.
  • Tienen mayor capacidad para tolerar dietas con carbohidratos sin desarrollar alteraciones metabólicas significativas.

Gatos

  • Presentan una menor respuesta insulinotrópica a la glucosa, lo que significa que la secreción de insulina frente a la glucosa es limitada.
  • Dependen en mayor medida de aminoácidos para estimular la liberación de insulina.
  • Tienen tendencia a una hiperglucemia posprandial prolongada, es decir, los niveles de glucosa permanecen elevados por más tiempo después de comer.

Esto explica por qué las dietas altas en carbohidratos pueden predisponer a resistencia a la insulina y al desarrollo de diabetes mellitus tipo 2 en gatos, una condición relativamente común en esta especie doméstica.

Implicaciones Clínicas

  • En perros, las dietas con carbohidratos suelen ser bien toleradas y no representan un riesgo elevado de diabetes tipo 2.
  • En gatos, se recomienda priorizar dietas ricas en proteínas y bajas en carbohidratos para prevenir alteraciones metabólicas.
  • La fisiología felina refleja su origen como carnívoros estrictos, lo que condiciona su metabolismo y su respuesta hormonal.

5. Gluconeogénesis vs. glucólisis

La glucólisis y la gluconeogénesis son dos vías metabólicas opuestas que permiten al organismo usar glucosa o producirla según las necesidades energéticas. La forma en que perros y gatos regulan estas vías es muy diferente y refleja su historia evolutiva.

Perros: flexibilidad metabólica

El metabolismo del perro es altamente adaptable y puede cambiar con facilidad entre distintas fuentes de energía.

  • Cuando hay glucosa disponible en la dieta, el perro activa la glucólisis, utilizando la glucosa como combustible principal.
  • Si la ingesta de carbohidratos disminuye o durante el ayuno, puede recurrir al uso de grasa y activar la gluconeogénesis para mantener niveles adecuados de glucosa.
  • La gluconeogénesis está regulada por el estado nutricional, es decir, se activa solo cuando es necesario.

👉 Esta capacidad de alternar entre fuentes energéticas permite al perro mantener un equilibrio metabólico eficiente sin sobrecargar el hígado.

Gatos: producción constante de glucosa

En los gatos, la regulación de estas vías es mucho menos flexible.

  • La gluconeogénesis es constitutiva, lo que significa que el hígado produce glucosa de forma continua, incluso después de comer.
  • El gato utiliza de manera preferente:
    • Proteínas, cuyos aminoácidos se convierten en glucosa.
    • Grasas, especialmente como fuente de energía directa.
  • A diferencia de otros mamíferos, los gatos no “apagan” la producción de glucosa tras la ingesta, porque su metabolismo no está diseñado para depender de la glucosa dietaria.

Esta producción constante genera una carga metabólica continua sobre el hígado, que debe transformar proteínas y grasas en glucosa de manera permanente.

6. Implicaciones clínicas y nutricionales

Las diferencias en el metabolismo de los carbohidratos entre perros y gatos no son solo teóricas: tienen un impacto directo en cómo deben formularse sus dietas y en la prevención de enfermedades metabólicas.

Perros

Gracias a su flexibilidad metabólica, los perros pueden tolerar y aprovechar una proporción moderada a alta de carbohidratos en la dieta.

  • Pueden consumir dietas en las que 30–50 % de la energía proviene de carbohidratos, especialmente cuando estos están bien procesados.
  • Los carbohidratos son una fuente de energía:
    • Económica
    • Fácilmente disponible
    • Útil para cubrir requerimientos energéticos
  • Este perfil los hace adecuados para:
    • Dietas comerciales balanceadas
    • Dietas terapéuticas, como aquellas utilizadas en:
      • Enfermedades gastrointestinales
      • Insuficiencia renal
      • Control de peso (en ciertos casos)

En condiciones normales, el perro mantiene un buen control de la glucosa y la insulina, sin consecuencias metabólicas negativas.

Gatos

En los gatos, la situación es muy diferente debido a su limitada capacidad para manejar carbohidratos.

  • Las dietas altas en carbohidratos pueden:
    • Provocar elevaciones crónicas de la glucosa en sangre
    • Incrementar de forma sostenida la demanda de insulina
  • A largo plazo, esto puede favorecer:
    • Resistencia a la insulina
    • Desarrollo de diabetes mellitus felina

Por esta razón, desde el punto de vista nutricional se recomienda:

  • Dietas altas en proteína, que respetan su fisiología natural
  • Bajo contenido de carbohidratos, idealmente <10 % de la energía metabolizable
  • Mayor proporción de energía proveniente de grasas y proteínas animales

Este enfoque es fundamental tanto para la prevención como para el manejo de:

  • Obesidad felina
  • Diabetes mellitus tipo 2 en gatos

Mensaje clave

  • En perros, los carbohidratos son una herramienta nutricional útil y segura cuando se emplean correctamente.
  • En gatos, un exceso de carbohidratos puede convertirse en un factor de riesgo metabólico, por lo que la dieta debe alinearse estrechamente con su condición de carnívoro estricto.
  • Resumen integrador

Las diferencias en el metabolismo de los carbohidratos entre perros y gatos son el resultado directo de sus adaptaciones evolutivas y de su nicho ecológico. El perro, como omnívoro facultativo, ha desarrollado una notable flexibilidad metabólica que le permite digerir, absorber y utilizar los carbohidratos de forma eficiente, regulando adecuadamente la glucosa y la insulina según la disponibilidad de nutrientes.

En contraste, el gato, como carnívoro estricto, está evolutivamente programado para obtener la glucosa principalmente a partir de proteínas, mediante una gluconeogénesis hepática constante, y no a partir de carbohidratos dietarios. Su organismo nunca desarrolló la necesidad de depender de la glucosa proveniente de la dieta.

Estas diferencias se reflejan en:

  • La actividad de enzimas digestivas, más desarrolladas en el perro que en el gato.
  • La regulación de enzimas hepáticas, que permite al perro alternar entre glucólisis y gluconeogénesis, mientras que en el gato predomina la producción continua de glucosa.
  • La respuesta a la insulina, más eficiente en perros y más limitada en gatos.

En conjunto, estos mecanismos explican por qué cada especie responde de manera distinta a los carbohidratos y subrayan la importancia de ajustar la alimentación a la fisiología propia de cada animal, especialmente en la prevención y manejo de trastornos metabólicos.

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Referencias

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